La purga que Alarte pretendía llevar a cabo en el grupo parlamentario socialista en Les Corts toma cuerpo. Las ejecutivas provinciales de Castellón y Valencia aprobaron ayer sus respectivas listas electorales, en las que, en conjunto, hay dieciocho nombres nuevos en los puestos de salida respecto a los actuales 24 diputados en Les Corts por las dos provincias. Mientras, la ejecutiva de Alicante, con su secretaria provincial Ana Barceló a la cabeza, decidió saltarse el protocolo y se limitó a remitir una lista con 128 nombres para evidenciar sus discrepancias con la dirección nacional del PSPV. La patata caliente ya la tiene Blanquerías.
Los focos del incendio son diversos y, con mayor o menor intensidad, se reparten por las tres provincias. El primero tiene que ver con el liderazgo de Alarte. Las escasas expectativas de victoria con las que los socialistas valencianos concurren a las elecciones autonómicas del 22 de mayo obligan a pensar en el escenario postelectoral. Alarte, del mismo modo que hizo Ignasi Pla con él en 2007, ha tratado de evitar la presencia en las listas de cualquiera que le pueda hacer sombra el día después de las elecciones.
La presencia de los lermistas, la corriente ampliamente representada en la configuración actual del grupo, queda reducida a la mímina expresión. Su máximo exponente, Ximo Puig, está fuera de la propuesta elaborada por el secretario provincial de Castellón, quien ha generado otro foco de incendio al obviar el pacto de no agresión que el secretario general de los socialistas mantiene con el lermismo desde el momento mismo en el que accedió al liderato del PSPV.
En ese sentido, la lista que Francesc Colomer ha elevado al comité nacional supone una auténtica revolución. Hay quien dice que Alarte tratará de recuperar a Puig para templar gaitas. De lo contrario, la candidatura tendría más dificultades para ser ratificada por el comité nacional del día 26, a pesar de que Alarte pretende que Puig vaya de número uno por Castellón en las elecciones generales de marzo de 2012.
En Valencia, la propuesta de la ejecutiva provincial salió adelante por unanimidad, pero sólo votaron diecisiete de sus 33 miembros. Un dato sintomático. En la lista pactada entre Alarte y la secretaria provincial, Carmen Martínez, sólo repiten tres de los actuales diputados, Cristina Moreno (3), Carmen Ninet (4) y Francesc Signes (7). Gente con cargo como Pla y Such se quedan fuera. En cambio entran veteranos como Rubio y Boix. La bomba, el puesto 12: Josep Moreno. Alarte ha metido a codazos a su jefe de gabinete para que cobre sueldo público durante cuatro años. Hay que pagar favores y fidelidad. El 12, puede ser puesto de sufridor en la peor de las encuestas.
La lista por Valencia, en la que destaca la presencia de hasta cuatro representantes de l’Horta Sud, la encabeza el propio Alarte, mientras que Carmen Martínez ocupa el dos. Otra Martínez, Eva, ocupa la octava posición. La futura diputada, concejal de Urbanismo en Alaquàs, es una persona de la máxima confianza de Alarte. También se confirmó la presencia de Juan Soto, por la cuota de Izquierda Socialista.
El otro frente activo está en Alicante. Aquí las llamas avanzan sin control. Las indisimuladas diferencias entre la secretaria provincial, Ana Barceló, y Alarte en los días previos al envío de la propuesta se pusieron de manifiesto con la decisición de Barceló, afín a la exnúmero tres del PSOE Leire Pajín, de no elevar su propuesta al comité nacional del PSPV. Un desafío en toda regla. Barceló adujo que la filtración a la prensa de algunos de los nombres que integrarán la candidatura supone «una falta de respeto al proceso» y se limitó a remitir a Blanquerías el nombre de los 128 candidatos propuestos por cada uno de los comités locales.
Tras ese pretexto se esconde el desafío de Barceló a Alarte, quien pretende colocar de número uno por Alicante al portavoz socialista en Les Corts, Ángel Luna, contra el criterio de la secretaria provincial, quien, junto a los 128 nombres, remitió a Valencia un mensaje claro: ella contó con el apoyo del 86% de las agrupaciones locales, Luna con el 32% y Pilar Brotons con el 15%.
Hoy el líder de los socialistas valencianos visita Baenidorm, paraíso del transfuguismo y territorio enemigo. Puede ser una buena oportunidad para tratar de limar asperezas con Barceló y su referente, la ministra Leire Pajín, que seguro que no cederán ni un ápice en su posición.
La posibilidad de que propuesta remitida por Castellón sea maquillada gana enteros. Sobre todo porque nadie se llega a creer que Óscar Tena, presidente del partido, se vaya a quedar fuera. Otra que va luchar es Isabel Escudero, que ya tiene cita en Blanquerías.
Colomer, que es secretario provincial gracias a Puig, actuó ayer a las bravas, por libre. Sólo repiten en puestos de salida Clara Tirado, María José Salvador e Ignacio Subías. Ya veremos si Blanquerías le acepta que Tirado, ojito derecho de Alarte en la provincia, vaya de cuatro. A Colomer le ha podido el corazón al colocar de dos a Salvador. La lista contó con el respaldo del 52% de la ejecutiva. Alarte tiene un incendio. El problema es que ni tiene agua ni bomberos.